Todos los caminos llevan a Roma

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“La historia nos enseña que… no aprendemos nada de la historia” (Hegel)

Hace poco tuve la ocasión de cumplir uno de esos deseos frikis que en ocasiones me asaltan. En mis últimos viajes en coche entre el País Vasco y Cataluña había captado mi atención, cerca de Zaragoza, un letrero de la autopista que señala la ubicación de un monumento. Decía concretamente “Colonia Celsa Lépida ” y tenía toda la pinta de ser un yacimiento arqueológico romano. El caso es que este mes de agosto avisté de pronto el desvío, di un volantazo y me encontré a mí mismo circulando por carreteras secundarias en busca de la susodicha colonia.

Qué aventura, oigan… y no me refiero a salirse de la ruta marcada, ni a ir en busca de un yacimiento arqueológico en plan Indiana Jones. No, la aventura fue encontrarlo, porque después del primer cartel en la autopista, las referencias desaparecen. Suerte de google y de su primo maps, si no todavía estaría recorriendo la comarca. En fin, tras unos cuantos desvíos y algún tramo en el que estuve a punto de darme la vuelta, conseguí llegar a las inmediaciones del yacimiento. Resulta que la colonia Celsa Lépida fue una ciudad en toda regla en el siglo I a.C, y llegó a tener 3.500 habitantes, con su foro, termas e incluso un puerto fluvial. Como suele pasar, la mayoría de los restos están debajo del pueblo actual, Velilla de Ebro, pero en la excavación se pueden visitar los vestigios de algunas calles y casas, una de ellas con un hermoso mosaico (supongo que una réplica). Y muy cerca hay un museo, donde se exponen las piezas más significativas encontradas en el yacimiento: el fresco decorativo de una casa, trozos de muebles y vasijas, monedas, dioramas… Pude recorrerlo a mis anchas, ya que yo era el único visitante de aquella mañana, y algo me hace suponer que de todo el día…

Mosaico de los delfines

Mosaico de los Delfines – Colonia Celsa

Y qué, ¿contento? Pues la verdad es que la visita me dejó un cierto poso de desolación, acorde con el paisaje y la geografía del lugar (sin ánimo de ofender). No porque no fuera interesante, que lo era, sino porque todo el conjunto daba una impresión de abandono.  Las ruinas estaban desiertas, con las tejavanas que las protegen rotas y los letreros desgastados. Daba la impresión de que las calles romanas habían resistido mejor el paso de milenios que los carteles el de unos cuantos años. Y no pude evitar pensar que era una lástima, tener al alcance de las manos un pedazo de cultura milenaria y verlo dejado de la mano de Dios, solo y abandonado, sin un solo turista en el horizonte.

Claro, dicen algunos, es un problema de exceso de patrimonio cultural. Si lo más antiguo que tuviéramos, como en Estados Unidos, fueran 4 edificios del siglo XVIII, los conservaríamos como una patena. Pero aquí, por suerte o por desgracia, contamos con monumentos de todas las épocas desde el Neolítico, y no hay manera de protegerlo ni exhibirlo todo. También he escuchado frecuentemente el discurso derrotista, del tipo “este país es una vergüenza, se malgasta el dinero público en corruptelas y mamandurrias, y no hay recursos para la cultura”. Creo que hay parte de verdad en ambas, pero en mi humilde opinión, no es sólo falta de recursos. El museo en cuestión no debió ser barato, y había al menos una persona contratada para atenderlo. Lo que para mí es más grave es la falta de perspectiva  de conjunto. Me explico: tenemos el país lleno de restos arqueológicos, en este caso romanos. Algunos de ellos son de primera magnitud: no voy a hacer una lista por no menospreciar, pero Tarragona, Mérida, Segovia, La Coruña, Cartagena y otras muchas poblaciones conservan edificios romanos espectaculares, enormes activos turísticos y foco de atracción para visitantes de todo el mundo. Y a su alrededor, centenares de ciudades y pueblos con algún tipo de vestigio romano. Pero (siempre en mi opinión) no hemos sido capaces de generar valor en torno a este patrimonio como un todo, ni de sacarle partido al enorme interés que la antigua Roma indudablemente despierta. Mientras nuestra red de carreteras transcurre en miles de kilómetros justo por encima de las viejas vías romanas, a nivel turístico no hemos acertado a unir los puntos para conectar el patrimonio romano disperso y agruparlo en torno a una marca turística potente. Nos faltan rutas, centros de interpretación, sitios web interactivos y campañas de difusión adecuadas, que aprovechen la calidad de los monumentos principales para poner en valor la cantidad de este enorme recurso en su conjunto.

¿Quién irá a visitar la pobre Celsa Lépida, si es casi imposible de encontrar? No sólo faltan carteles que conduzcan a ella, sino todo tipo de referencias. Hay que bucear hasta el tercer nivel de submenús para encontrarla en la web de Turismo de Aragón.

Y sobre todo, nos falta ponerlo en contexto. A modo de ejemplo, el año pasado fue el bimilenario de la muerte de César Augusto. Si, ése, el fundador del Imperio Romano y primer emperador. Si hombre, el sobrino nieto de Julio César. El de Asterix. Ése. Pues murió en el año 14 de nuestra era, así que el año pasado se cumplieron 2.000 años del suceso. Por todo el mundo se celebraron actos conmemorativos, mayoritariamente de tipo académico. Ya saben, esos raritos que todavía estudian historia y lenguas muertas. Aquí nos tocó cerca: Zaragoza fue fundada por él mismo y lleva su nombre: Zaragoza=Cesaraugusta. Y Tarragona (Tarraco) donde vivió durante 3 años. ¿Alguien se enteró? Usted no, yo tampoco. Pues en esa línea, ahora mismo tenemos por delante un siglo de conmemoraciones. Cada año de los que vienen se cumplirán dos mil años de la fundación de alguno de nuestros pueblos y ciudades, y lo mismo pasará en toda Europa. ¿No sería una buena ocasión para crear un eje turístico con lo romano como tema?

No digo que vaya a ser masivo, claro, ni falta que hace.  Pero puede ser una línea de innovación turística, con productos dirigidos a un público muy definido. Pensarán ustedes: “esto de Roma es una rareza de cuatro ratones de biblioteca”. Puede que no les falte razón, pero la cuenta de tuiter Antigua Roma al Día (@antigua_roma), que tuitea efemérides de la Roma clásica, tiene 36.000 seguidores. Claro, nada comparado con el fútbol. Y ¿qué me dicen de las cuentas no oficiales del Real Madrid y del Barça en latín? Regia Matritensis y Barcino PB, respectivamente…

Y si hay que difundirlo masivamente, siempre podemos recurrir a que alguna celebriti enseñe un poco de “carnis”, un tema que a los romanos se les daba muy bien. No hay más que ver esos mosaicos con escenas que sonrojarían a Miley Cirus…

Les dejo con una escena de la mítica película “La vida de Brian”: ¿pero, qué han hecho por nosotros los romanos?

PD: Si quieren ver algo muy, muy impresionante sobre lo que hicieron los romanos, les recomiendo los muy recientes vídeos de Ingeniería romana de La2 de Televisión Española, con recreaciones de cómo era la ciudad de Tarraco en época romana, o la construcción del acueducto hoy conocido como Pont du Gard, una de las principales atracciones turísticas del sur de Francia.

PD: Y si quieren saber algo más sobre Celsa Lépida, pueden hacer clic aquí y aquí.

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